LaChapelle lleva la transgresión a una ciudad transgresora

 

El artista presenta una exposición de fotografías inéditas junto a hitos de su carrera.

 

  El gran fotógrafo norteamericano expone en el Castel Nuovo de Nápoles, a partir del 8 de diciembre, cuarenta obras representativas de su estilo. A pesar de que esta muestra nos resulte lejana, no lo es tanto si tenemos en cuenta que gran parte de ella ha sido organizada desde Granada por Contemporánea.

      LaChapelle es un fotógrafo con un estilo muy definido donde el virtuosismo técnico, la teatralidad y el empleo exquisito del color se aplican a obras con sentido del humor hasta el punto de que el retratado debe estar dispuesto a reírse de sí mismo. La insolencia feliz y el exceso abocado al delirio son otras de sus características.

      Especial atención merece su manera de afrontar la fotografía religiosa. Todo lo dicho anteriormente se puede decir de ellas. Y también el empleo de recursos extraídos de la historia del arte: durante siglos ha sido imposible conocer la ropa, arquitectura y objetos que se emplearon en los tiempos de Cristo por la imposibilidad de viajar a Israel y porque no existía la arqueología; esta limitación aconsejó recrear los episodios de su vida en los lugares donde trabajaba el pintor de turno. Igualmente es muy conocida la combinación de religión y sexo para representar el éxtasis místico que él maneja con deleite.

      Por contra se aleja de la tradición en su rechazo al tormento y la crueldad religiosa.

      Todo esto lo encontramos en su fotografía Behold (2015). Deducimos que recrea un trasunto del mesías por la energía que irradia, resuelta de manera artesanal. Sustituye la corona de espinas por una corona de flores, si bien el modelo tiene cicatrices que pasan a un segundo plano bajo el maquillaje azul. Y es precisamente el maquillaje azul que cubre por completo su cuerpo el que refuerza la singularidad de la foto y la abre a numerosas interpretaciones. Yo me aventuro a plantear tres:

      . Jesús es representado con la libertad de un artista fauvista, en sintonía con la obra de Paul Gauguin o Franz Marc.

      . El color azul permite pensar en un Cristo de raza indeterminada.

      . El azul es un velado homenaje a la película porno The Uranus experiment, conocida por ser la primera película porno con una escena de sexo sin fuerza de gravedad. Ya se sabe que el sexo sin gravedad es imposible porque el sexo con penetración necesita al menos un punto de apoyo, pero el caso es que la escena existe. En la película también aparecen actores maquillados como si fueran extraterrestres azules (antes de que exista Avatar), que dejan su color azul sobre lo que chupan con fruición.

Seven
Juan José Rosado

Juan José Rosado

Bloguero

Pinturas, novelas e ilustraciones intrépidas.